El Principio de la PAUSA

Aun cuando usted logre resolver ofensas personales mediante la confesión y el perdón, tal vez necesite aún tratar temas sustanciales, que pueden involucrar dinero, propiedades o el ejercicio de ciertos derechos. Estos temas no deberían ser barridos bajo la alfombra o elevados automáticamente a una autoridad superior. En cambio, deberían ser negociados de una forma bíblicamente fiel.

Como regla general, usted debería intentar negociar temas sustanciales de una forma cooperativa antes que competitiva. En otras palabras, en vez de buscar sus propios intereses agresivamente y dejar que los demás se preocupen de sus propios asuntos, usted debería buscar deliberadamente soluciones que sean beneficiosas para todos los involucrados.

En palabras del apóstol Pablo, “No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás” (Filipenses 2:3-4; ver Mateo 22:39; 1 Corintios 13:5; Mateo 7:12).

Un enfoque bíblico de la negociación puede resumirse en cinco pasos básicos, a los que nos referiremos como el Principio de la PAUSA:

  • Preparación (ore, obtenga información, busque el consejo de personas devotas, desarrolle opciones)
  • Afirmación de relaciones (muestre preocupación y respeto genuinos por los demás)
  • Ubicación de intereses (identifique las preocupaciones, deseos, necesidades, limitaciones o temores de los demás)
  • Soluciones creativas (tormenta de ideas en oración)
  • Análisis objetivo y razonable de opciones (evalúe, no discuta)

Si nunca ha usado este enfoque para la negociación antes, necesitará tiempo y práctica (y a veces consejos de otras personas) para dominarlo. Pero bien vale la pena, porque aprender el Principio de la PAUSA lo ayudará, no sólo a resolver la disputa presente, sino también a negociar más eficazmente en todas las áreas de su vida.